Carta Uno

Querido caballero del atardecer:

Te he escrito siete cartas de las cuales ninguna publicaré, porque ¿qué sentido tiene escribir para alguien que no te lee? Y si acaso me leyera, ¿qué sentido tiene si a ese alguien ya no le importa?

Así que, esto es lo último que escribiré pensando en vos, sintiéndote y viviéndote.
Ya no habrán más infinitos que te describan en mis letras, ni más eternidades que traten, por mí, de explicar lo que me hacías sentir.

Esta es mi carta de despedida, este es mi corazón desgarrándose para decir adiós, para desprenderse de vos y aprender a abrazarse.

Porque cuando por fin derribé mi última muralla y me quité el último chaleco antibalas, cuando me expuse con el corazón de frente, cuando arrastré mi orgullo contra el pavimento hasta hacerlo desaparecer, cuando en ese intento desesperado por salvarnos destrocé mi dignidad por querer sostenerte, en ese momento de máxima debilidad, sacaste tu puñal, tu preferido, la venganza, me apuntaste al corazón y me apuñalaste veintisiete veces, para finalmente volarme la razón.

Y, ahí, al borde del precipicio, a punto de caer, olvidaste nuestro primer abril, rompiste todas tus promesas en ese esfuerzo por salvarte sólo a vos, te olvidaste del juntos y del siempre, dijiste “esto es porque te amo” y me soltaste, me dejaste caer a sangre fría y sentimientos cegados.

Y aún así, he metido todos mis trozos en una maleta y he corrido tras de vos.

He recorrido siete horas para verte y me he frenado en seco al mirarte por la calle sonriéndo mientras charlabas con tus ya típicos manos libres.
Te he visto y a pesar de que no sonreías para mí, a mí me ha inundado la felicidad de verte bien.
Entendí que yo no tenía nada que hacer ahí, que estás bien y que mi felicidad se fue con vos, así solo querás compartirla con alguien más.

Entonces entenderás que esta no es una carta de amor sino una nota de suicidio, y que estoy a punto de matar todas estas pequeñas esperanzas que aletean desesperadas intentando volver a alzar vuelo (como cuando cantabas para mí), voy a incinerar todas estas raquíticas ilusiones que me zumban en el oído que vos allá, del otro lado, aún estás pensando en volver. Voy a terminar de quebrar a este torpe corazón que solo late para palpitar tu nombre. Voy a huir en mí para renacer.

Esto es un hasta siempre, mi vida.


21 respuestas a “Carta Uno

  1. Otra despedida más,
    y van siete,
    los recuerdos se amontonan,
    las heridas permanecen,
    pero mi corazón ha dicho
    ¡basta!
    se ha cansado de sufrir por ti,
    y me ha dado un ultimatum,
    o te olvido o deja de latir…

    Hay momentos en que hay que quererse a una misma y virar el camino para sobrevivir.
    Un abrazo.

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  2. Roturas de amor.
    Mi opinión es que al amado/a nos lo inventamos en una alta proporción. En ese momento en el que lo descubrimos, de manera consciente o inconsciente, es cuando estamos preparadas para decir adiós a todos esos instantes que definimos como mágicos por que así lo decidimos. Y lo fueron. En pasado. Nada dura más que un instante, pues el siguiente ya es otro hoy. Suerte con tu reencontrarte, en toda tu belleza y plenitud. Un abrazo de oso

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  3. Muy bueno.
    Es perceptible el dolor que te aqueja pero también se observa tu fortaleza, que tenes los pies sobre la tierra y éso habla de lo difícil que puede ser quebrar tu espíritu.
    Siempre es bueno leer o conocer distintas travesías de diferentes personas. Te invito a descubrir las mías.
    Desde ya muchas gracias

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