Despertar a tu lado

Estoy sentada mirándole dormir, y sólo puedo pensar en las maravillosas obras de arte que alguna vez me han inundado las pupilas con tanto color, sinfonías abstractas y formas incandescentes.

La tarde se asoma en la ventana con una leve brisa que refresca la habitación, algo bastante inusual en estos días de calor interminable. Pero quizás el cielo nos propone una tregua o quizás soy yo que me siento volar al mirarle tan apacible sobre una cama que le queda un poco pequeña.

Hace un par de horas hablábamos y reíamos inventando conspiraciones contra la luna y sus secuaces; proponiendo teorías ridículas de mundos alternos y compitiendo con cientos de posibilidades improbables de vidas en anteriores.

Y de pronto él; él y esa forma tan suya de hacerme volar mientras sueño despierta mirándole a los ojos.

“…Entonces empezamos a hablar de las cosas bonitas por las que vale la pena la vida, y yo sólo pude pensar en vos y en aquella tarde que te conocí y me salvaste”

Eso fue todo lo que dijo, mientras me miraba con los ojitos brillosos y el corazón en la mirada, y bastó para inundarme de alegría, de paz, de seguridad, de aire de primavera por dentro. Bastó para repararme los sueños, ponerle alas a mi ilusión y hacer aún más grande el amor que le tengo.

Y es que él es así; no es de romantizar las cosas, es de amarme completa, a destiempos, a vidas completas, a besos, a risas, a canciones y abrazos.

Es de palabras simples, poco rebuscadas. Es de abrazos largos, de esperas pacientes, de sonrisas sinceras y amor en cada beso. Es de gustos sencillos y un sentido del humor ridículamente común. Es de mirada sincera y de darme la mano mientras caminamos para sostenerme la vida. Es de rock en las venas y caricias lentas.

Es de detenerse a mitad del beso para sonreír mientras me grita con la mirada que me ama, es de llenarme la vida con victorias ganadas y sueños hechos realidad. Es de provocarme la risa con muecas y locuras y ahuyentarme los miedos con abrazos profundos y besos en la frente.

Es de esas cosas bonitas que te pasan solo una vez en mil vidas, de esas maravillas inexplicables con las que muy rara vez el universo conspira a tu favor.

Es de esas personas que llegan para convertirse en tu faro, tu luz, tu barco, tu bandera, tu cielo y tu mar, mientras te hacen sentir invencible con tan sólo mirarles dormir a tu lado.


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