Destinos I

ceccd1085a5e42802e231ceae1ee6671_1_1

Siempre me han parecido interesantes las estaciones de trenes, gente que sube y baja y otros que parecen detener el tiempo mientras esperan sentados a alguien, que quizás, nunca llegará.
Este lugar en especial, es el primero que me vio abordar un tren con destino a tus brazos y me trae ese olor a pasado, a sonrisas, a felicidad.

Me he detenido a observar a una pareja de ancianos que tomados de la mano parecen ser la envidia de la eternidad, mientras que del otro lado de mi asiento un pequeño juguetea en los brazos de su padre que es la esencia misma del amor al sonreírle anonadado a ese chiquitín de ojitos color mar en atardecer.

Yo, estoy sentada en la esquina derecha de una amplia banca, inclinada un poco hacia el frente, con las piernas flexionadas con una dureza inusual, con la respiración un poco agitada, como quien está a punto de salir corriendo y emprender el vuelo, y es porque un aroma a vainilla ha inundado el ambiente; sí, ya sabes como la detesto; en mi mano derecha tengo un libro, el primero que te leí mientras recostado sobre mis piernas soñabas con planetas, y una rosa, y estrellas que ríen.
Tamborileo un poco con la mano izquierda sobre mi pierna como apaciguando el remolino que se me desata dentro y es que el simple hecho de pensarte y enredar mis dedos en tu cabello negro azabache desafía a la gravedad que me mantiene con los pies en la tierra, el corazón a mitad del vuelo y el alma a ras de cielo.

Un joven de rostro bastante atractivo mi mira a través de un tumulto de gente que comienza a aglomerarse para la llegada del tren, sus ojos son de un oscuro y aperlado negro, o eso me parece a mí desde ésta distancia, lleva un portafolios que combina excepcionalmente con su aire de intelectual glamuroso. Nota que lo estoy mirando y sonríe despreocupado como si saludara a una vieja amiga con quien ha pasado noches enteras charlando y contando sus aventuras y romances de verano. Ignoro esa complicidad que se despierta y me vuelco por completo en un grupo de mujeres mayores que alzan la voz para charlar entre ellas, como si quisieran envolver al mundo entero en sus preocupaciones innecesarias.

Llega el tren y aunque deseo subir, no es mi tren, irónico, y es que tal como lo dijo Murakami “en la vida, todo es una metáfora“, y ésta es una muy buena de la mía.

Vuelvo a tamborilear impaciente, tratando de calmar mis ansias con un poco de música que resuena en mi cabeza, y comienzo a imaginarte a ti, bailando, con esa canción, de mi mano, conmigo, e inevitablemente Elena Poniatowska me susurra al oído que tú levantas torbellinos a tu paso, y vaya que tiene razón, y sonrío recordando esa tarde en la que te vi caminar hacia mí e incendiar el mundo en cada paso.

Han pasado ya cinco minutos en los que he buscado el infinito, a sugerencia de Kundera, cerrando los ojos, tratando de encontrar una forma de acelerar el tiempo y subir pronto al tren que espero; tren que una última vez me llevará a ti, aunque no a tus brazos.

De las personas que ocupaban la estación de tren a mi llegada, solo hay tres personas más y yo, el resto son rostros nuevos, historias nuevas, sueños nuevos, como esa chica que viste unos baqueros azules, zapatillas Converse y una camiseta gris bajo una cazadora negra bastante grande para su esbelto cuerpo, lleva el cabello en un recogido descontrolado y pequeños rizos castaños le enmarcan el rostro y los kilos de melancolía que parece que le aplastan la sonrisa, ha recostado una maleta significativamente grande que parece muy pesada sobre sus pies y me pregunto ¿de quién huye? o ¿quién la estará esperando para acariciar su tristeza hasta hacerla reír?, quizás escapa de ella misma hacia una ciudad que guarda el pecho donde ella se siente menos extranjera.

Se acerca mi tren, tomo mi pequeña maleta, me sostengo del libro que llevo en mi mano derecha, me pongo en pie y dejo que mi corazón vuele.

Anuncios

5 respuestas a “Destinos I

  1. Viajar en tren es una aventura cada día diferente. Me encanta viajar en tren, pero prefiero los más lentos cuando estoy de ocio, hay paisajes que son geniales y es un complemento más para nuestros sentidos.
    Saludos.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s